Novena a la Virgen de Guadalupe: Guía Completa para Rezarla
Qué Es una Novena y Por Qué Nueve Días
Una novena es una oración que se reza durante nueve días consecutivos, presentando las propias intenciones a Dios a través de la intercesión de la Virgen María o de un santo. El número nueve viene de multiplicar tres por tres: en la Biblia, el número tres expresa plenitud y totalidad. Basta recordar que a Dios se le proclama tres veces santo. Nueve días de oración sostenida es una forma de decirle a Dios: te traigo esta intención con toda mi confianza, sin prisa, con perseverancia.
La novena no es una fórmula mágica que garantice una respuesta específica. Es una escuela de confianza: nueve días en los que el alma aprende a soltar lo que carga y a ponerlo en manos de quien puede cargarlo mejor.
La Novena a la Virgen de Guadalupe
La novena dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe comienza el 3 de diciembre y termina el 12 de diciembre, el día de su fiesta. Durante estos días, familias enteras y comunidades de fieles se reúnen en oración para recordar las apariciones y celebrar con devoción el gran milagro y el mensaje de amor de la Virgen de Guadalupe.
Cada día de novena corresponde a un aspecto distinto de quien ella es y de lo que prometió: Madre de los pobres, Patrona de las familias, defensora de la vida, intercesora de los enfermos, guía de los que buscan a su Hijo.
Cómo Rezarla
Encuentra un espacio donde puedas estar tranquilo para ponerte en oración. De ser posible, coloca una imagen de la Virgen de Guadalupe y enciende una vela en su honor. De rodillas comienza haciendo la señal de la santa cruz.
La estructura de cada día es la misma:
1. La señal de la Cruz Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
2. Acto de contrición Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo y ofrezco cuanto haga en satisfacción de mis pecados, y confío por tu bondad y misericordia infinita, que me perdonarás y me darás gracia para nunca más pecar. Así lo espero por intercesión de mi Madre, Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe. Amén.
3. La Salve Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
4. Presentar la intención del día Antes de la oración de cada día, presenta en silencio o en voz alta la intención por la que rezas la novena. Puede ser una persona enferma, una familia en dificultad, una decisión importante, una gracia que necesitas.
5. La oración del día (ver a continuación)
6. Cierre con Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Las Oraciones de los Nueve Días
Cada oración del día contempla un elemento de la imagen de la tilma o una dimensión de su promesa a Juan Diego.
Día 1 (3 de diciembre): Se contempla su corona, señal de que es Reina del Universo. ¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa corona con que ciñes tus sagradas sienes publica que eres Reina del Universo. Siendo esto así, yo también soy tuyo. Quiero ser tuyo por elección de mi voluntad. Dispón de mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío en tu benignidad que todos se enderezarán al bien de mi alma. Amén.
Día 2 (4 de diciembre): Se contempla la posición de sus manos, señal de intercesora. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos las juntas ante el pecho en ademán de quien suplica y ruega, dándonos con esto a ver que desde el trono de gloria haces también oficio de abogada, rogando a favor nuestro. Madre mía, intercede por mí ante tu Hijo. Amén.
Día 3 (5 de diciembre): Se contempla la luz que la rodea, señal de su unión con Dios. ¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! Al verte cercada de los rayos del sol, creo que estás íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en tu casa ninguna cosa que no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad. Ilumina con su luz mi entendimiento; enciende con su fuego mi voluntad. Amén.
Día 4 (6 de diciembre): Se contempla la luna bajo sus pies, señal de su victoria sobre el mal. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Esa luna que humillada a tus plantas te sirve de escabel proclama que hollaste con invicta planta las vanidades del mundo. Madre mía, ayúdame a vencer lo que me aleja de tu Hijo. Amén.
Día 5 (7 de diciembre): Se contempla el manto estrellado, señal de su reinado celestial. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Ese manto sembrado de estrellas con que te cubres declara que eres Señora del Cielo y de la Tierra. Cúbreme también a mí con tu manto de protección y amparo. Amén.
Día 6 (8 de diciembre): Se contempla la banda negra, señal de su maternidad divina. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Esa franja que rodea tu cintura manifiesta que llevas en tu seno al Hijo de Dios. Madre que carries la vida, intercede por todos los que aguardan el nacimiento de un hijo y por los que enfrentan el misterio de la muerte. Amén.
Día 7 (9 de diciembre): Se contempla el ángel a sus pies, señal de la tierra que la recibe. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Ese ángel que a tus plantas te sustenta nos dice que eres superior a los espíritus celestiales. Madre nuestra, sostennos a nosotros también, que somos más frágiles que el ángel, y más necesitados de tu amparo. Amén.
Día 8 (10 de diciembre): Se contempla el vestido florido, señal de su caridad. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Ese vestido bordado con flores proclama la caridad con que enriqueciste todas tus acciones. Enciende en mi corazón ese mismo amor: amor a Dios, amor al prójimo, amor a los que más lo necesitan. Amén.
Día 9 (11 de diciembre, para culminar el 12): Se contempla toda la imagen, señal de su presencia permanente. ¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Qué cosa habrá imposible para ti, cuando multiplicando los prodigios, ni la tosquedad del ayate le sirve de embarazo para formar tan primoroso tu retrato, ni la voracidad del tiempo en más de cuatro siglos ha sido capaz de destrozarle ni borrarle? Qué motivo tan fuerte es este para alentar mi confianza y suplicarte que, abriendo el seno de tus piedades, me concedas la gracia que te pido. Amén.
La Oración Final de la Novena
Esta oración, promovida por la Comisión Pontificia para América Latina, es el cierre tradicional del novenario:
¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos.
Madre de misericordia, a ti te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos. Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza. Protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Amén.
Rezar la Novena en Familia
La novena a la Virgen de Guadalupe es especialmente hermosa cuando se reza en familia o en comunidad. Reunirse cada noche del 3 al 11 de diciembre, encender una vela ante su imagen, rezar juntos: esos nueve días forman a los hijos en la fe de una manera que no se puede explicar con palabras, solo con años.
El 12 de diciembre, el día de su fiesta, las mañanitas que se cantan a medianoche son la culminación de ese novenario: la Madre ha llegado a su cumpleaños, y sus hijos la esperaban despiertos.
Para los que desean honrar su imagen durante estos días con una pieza que permanezca en el hogar más allá de la fiesta, nuestra colección incluye réplicas certificadas producidas por el taller artesanal que abastece a la propia Basílica, con los sellos oficiales impresos directamente en la obra.
Ver Arte Certificado de la Basílica de Guadalupe
Leave a comment